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HOLA. tengo 23 años y soy virgen, mi novio quiere que tengamos relaciones pero cuando lo hemos intentado justo antes de que me quite el pantalon me da un miedo terrible y me suelto llorando, no se que me pasa porque si me gusta que me acaricie y lo disfruto, de hecho si ! me siento exitada, sera que por ser parte de una familia conservadora no lo puedo hacer??? Es posible que esta última razón que aportas tenga algo que ver. Los psicólogos, al escuchar un problema contado por su paciente, suelen preguntar '¿y tú qué piensas que te está pasando?' o algo similar. Muchas veces el propio paciente ya intuye por dónde va la causa o incluso la solución del problema, un poco sin saberlo o ser del todo consciente de ello. Debido a la educación que puedes haber recibido, más quizá algún rasgo especial de tu carácter, esta cuestión te tiene muy sensibilizada. La propia intimidad, y hasta el conocimiento del propio cuerpo y de sus respuestas a estímulos eróticos, pueden haber estado cohartados desde una edad temprana, o bien teñidos de ideas represoras o pudorosas. Puedes necesitar por tanto 'reeducarte' un poco, idealmente con la ayuda de tu novio, si éste demuestra a su vez una adecuada consideración y comprensión, y tú sientes por ello que puedes depositar en él mucha confianza. Si se dan estos factores básicos, mi consejo es, primero, que él no te presione para tener relaciones; segundo, que habléis acerca de sexo y cotejéis si ambos tenéis una adecuada información sexual, contemplando también lo referente a protección anticonceptiva; tercero, que convengáis en que serás tú quien decidirá cuándo 'ir a más', lo que será una forma de asegurarse de que habrá plena motivación por tu parte, y seguramente también la necesaria excitación y lubricación sexuales; cuarto, que dejéis por ahora de lado la idea del coito como objetivo esencial, y os intereséis más en la exploración lúdica de vuestros cuerpos. Si se da un intento de penetración, lo ideal es que fuese bastante por iniciativa tuya -las posturas en que tú estás encima te darán mayor control-, e ideal sería también que se diese en medio de un juego erótico, de forma espontánea y fluida, como sin buscarlo. La pérdida de la virginidad no tiene por qué resultar dolorosa, ni significa la pérdida de ningún valor esencial de la propia personalidad. La mayoría de supuestos cambios en la psique o incluso en 'lo espiritual' asociados con esta situación corresponden a creencias religiosas o morales, de débil fundamento.
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