Las Fantasías Sexuales Joan Casanova La fantasía erótica, un medio para… En relación con la sexualidad, la fantasía, el juego y el erotismo en general, funcionan como sustitutos del deseo y de la misma práctica sexuales -ya que es imposible tener sexo, desear o enamorarse cada cinco minutos o siempre que apetezca-. También como recursos que nos afianzan como seres sexuales, siempre que esa fantasía no se dé en un contexto moral represor, en cuyo caso ejercerá más bien el rol de desahogo de otras potencialidades del individuo. Obviamente, en ese plano individual, la fantasía erótica sirve para 'ponerse a tono', para ayudar a excitarse, solos o en pareja. Y cuando no hay pareja 'a mano', sirve para ensayar mentalmente experiencias potenciales que posteriormente, a raíz de un encuentro sexual real, podrán por ello vivirse más satisfactoriamente y con mayor seguridad en sí mismo/a. Fisiológicamente son un potente recurso de retroalimentación entre la mente y el cerebro, resultando a veces fruto de las descargas hormonales de éste, y otras veces recogiendo estímulos externos, recreándolos y vertiéndolos al cerebro para suscitar tales hormonas. Con ello se le transmite al individuo la sensación de que es tiempo para el sexo, aunque sea para la autosatisfacción: y es que ésta es la actividad más frecuentemente acompañada por fantasías eróticas ... ...leer más erotismo, excitación, fantasía sexual, identidad sexual, juegos eróticos, libido, masturbación 1077 visitas - 10/10 puntos - 3 opiniones añadir comentario - Artículos
Qué es eso el deseo sexual. Un enfoque culturalista.
El deseo sexual consciente es un mecanismo psicobiológico que precede a la excitación sexual, de tal modo que ambos nos impulsan a tener relaciones sexuales con otra u otras personas, relaciones que han sido diseñadas por la evolución para reproducirnos y perpetuar la especie. Deseo y excitación son procesos fisiológicamente independientes, que no tienen por qué ir siempre concadenados, pero sí en el caso de nuestra definición. Precisamente como fenómeno fisiológico, no ha sido tan estudiado como la excitación, pero se puede decir que está muy determinado por la hormona testosterona, presente en ambos sexos, así como por factores cerebrales-cognitivos y ambientales. Tiene mucho que ver con la libido de la Teoría Psicoanalítica, también llamada energía, pulsión o impulso sexual, pero no está claro que sea un verdadero instinto biológico de primer orden, pues no es indispensable para la supervivencia de un individuo, aunque pudiera serlo para ...
Tengo 24 años y soy virgen. Últimamente me dan muchas ganas de tener relaciones sexuales, hace poco tuve un acercamiento con un amigo pero no me animé a hacerlo, a pesar de que ya estaba muy excitada y tuve 2 días como con temperatura después de eso... ¿Es posible enfermar por aguantarse las ganas de tener relaciones sexuales?
Que se sepa no. Hubiese sido interesante que te tomaras la temperatura para
confirmar si tenías o no fiebre. Sin embargo, una subida brusca de la libido, o excitación sexual fuerte y luego no satisfecha, está documentado que puede provocar este efecto o más bien sensación ...
Hola...primero, estoy en duda en cuanto a que si acabar es lo mismo a tener un orgasmo. No tengo claro eso, lei varias cosas pero se contradicen. Segundo, no todas las veces que tengo un orgasmo acabo... entendiendo yo que acabar es la culminacion del orgasmo, cuando de la vagina sale gran cantidad de flujo. Esto no me pasa siempre ni durante el coito ni durante la masturbacion. ¿Puede ser que a veces suelte mayor cantidad de flujo que otras... y a veces nada de flujo? Tercero, soy mas propensa a tener orgasmos durante la masturbacion que durante el coito. Qué puedo hacer? Muchas preguntas no?? pero estoy en duda y me siento una ignorante!!! Es por eso que pregunto... asi se. Muchas gracias por responderme!!! Adios.
La expresión 'acabar' es coloquial y suele referirse al orgasmo, o bien al orgasmo más eyaculación en el caso de los hombres. La denominada 'eyaculación femenina' ocurre sólo en cerca de un 10% de mujeres, por lo que ...
La masturbación se define como el estímulo espontáneo de las zonas erógenas del propio cuerpo, en especial los genitales, con el objetivo de proporcionarse placer sexual y bienestar, y en ocasiones también desahogo nervioso. Como tal suele empezar durante la pubertad, entre los 11 y los 15 años aproximadamente, aunque algunas personas lo hacen más tarde y otras nunca; también durante la infancia, y parece incluso que durante la fase fetal, ya se observan tocamientos espontáneos o la búsqueda de presión sobre la zona genital, que podrían interpretarse como unas primeras exploraciones masturbatorias ya que van asociados tanto con movimientos cortos y rígidos de pelvis y piernas como con una posterior relajación. Puede practicarse durante toda la vida, incluso adaptándose a las necesidades o habilidades físicas cambiantes.
No existe ninguna obligación de practicarla, ni una frecuencia ideal, ni un determinado exceso peligroso para la salud, si acaso el límite lo marcará el posible perjuicio causado a la convivencia con la pareja, a las responsabilidades laborales, sociales o a las costumbres o normas legales. Es una forma segura y relajante de disfrutar del sexo o simplemente de darse placer, no necesita ni conlleva la relación con otra persona ni la ansiedad de agradarle. Las personas que nunca se han masturbado no necesariamente tienen un problema, pero si sienten que éste existe, puede deberse a condicionamientos culturales o educativos insanos, a falta de deseo, sentimiento de culpa, timidez o inhibición por otras causas. No vamos a entrar en este tema de las falsas creencias, controversias y tabúes que rodean a la masturbación, tan sólo señalar que, por desgracia, algunos siguen hoy presentes, que se percibe todavía el peso negativo de la religión, y que afectan quizá más a la mujer, pues en comparación con el hombre a ésta se le ha reconocido más tardíamente su propia capacidad y derecho a experimentar placer sexual.
El Punto G, abreviatura de 'Punto de Gräfenberg', llamado así por el nombre de su descubridor (en los años 50), el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, es según algunos expertos una pequeña zona del área genital de las mujeres localizada en la cara anterior o frontal de la vagina, detrás del hueso púbico y alrededor de la uretra, y que estaría implicado en la obtención más fluida e intensa del orgasmo y de la 'eyaculación' femeninos. Coincide con, o es una parte de la esponja uretral, es decir el tejido eréctil situado alrededor de la uretra, justo donde se encuentran las glándulas de Skene o parauretrales, con las que algunos expertos identifican el punto, desmintiendo que se trate de una auténtica estructura o zona perteneciente a la pared anterior vaginal, sino en realidad a un nivel más profundo que si acaso 'se notaría' a través de esta pared vaginal.
Algunos científicos sostienen que no es verdad que este punto exista. Otros, que se trata en realidad del conjunto de nervios profundos de la raíz del clítoris que más adelante conectan con la columna vertebral.
Parece obvio, pero no está de más aclararlo: la eyaculación precoz no es una enfermedad, sino que se la considera sólo un trastorno, que llega a afectar a un 75% o más de la población masculina en algún momento de su vida sexual, pudiendo aparecer tanto en las primeras experiencias sexuales como ya de adulto tras un prolongado periodo de normalidad. Es la disfunción sexual más frecuente, según la mayoría de especialistas, y aunque aparente un carácter esporádico o pasajero, casi siempre el trastorno subyace de forma persistente. Esta primera definición debería ayudar a muchos hombres, aquejados de este problema, a no cargar con el peso de un complejo a sus espaldas.
Una segunda definición, elaborada aquí de forma más completa y que es, de hecho, un compendio de las más habituales, reza así: la eyaculación precoz es la dificultad persistente, y el malestar que causa a uno mismo y a la pareja, para ejercer un control voluntario sobre el reflejo eyaculatorio o sobre las sensaciones que conducen a él, ocurriendo la eyaculación antes de que el hombre lo desee, o sobre todo antes de que la pareja sexual (en especial la mujer) haya obtenido satisfacción, y en los momentos inmediatamente anteriores o posteriores al inicio de una práctica sexual, comúnmente la penetración; por 'inmediatamente posteriores' se establece un tiempo máximo de entre 30 segundos a 2 minutos.
El trastorno provoca un sufrimiento o malestar personal,