(PD).- "Padre de cinco niños y desesperado busca ayuda porque se está transformando en mujer". Terry Wright, un cantante de sesenta años, empezó perdiendo el bello y la barba. Desde ese momento su piel se ha ido suavizando y le han crecido pechos. Los análisis de sangre demuestran un incremento incesante de las hormonas femeninas ...
(PD).-Sexo en Nueva York llega a los cines y promete contestar a todas las preguntas pendientes: ¿Carrie y Big finalmente decidirán contraer matrimonio? ¿Puede Samantha sentirse realmente satisfecha con un sólo hombre? ¿Conseguirá Charlotte quedar embarazada alguna vez? ¿Podrán Miranda y Steve vivir realmente felices para siempre?
Las aventuras y desventuras de Carrie Bradshaw, interpretada por Sarah Jessica Parker, fueron seguidas por millones y millones de televidentes. Cuatro años después de que acabara la serie, sus protagonistas, y por supuesto los productores, vieron un filón sin explotar y decidieron convertirla en película ...
Las Fantasías Sexuales Joan Casanova La fantasía erótica, un medio para… En relación con la sexualidad, la fantasía, el juego y el erotismo en general, funcionan como sustitutos del deseo y de la misma práctica sexuales -ya que es imposible tener sexo, desear o enamorarse cada cinco minutos o siempre que apetezca-. También como recursos que nos afianzan como seres sexuales, siempre que esa fantasía no se dé en un contexto moral represor, en cuyo caso ejercerá más bien el rol de desahogo de otras potencialidades del individuo. Obviamente, en ese plano individual, la fantasía erótica sirve para 'ponerse a tono', para ayudar a excitarse, solos o en pareja. Y cuando no hay pareja 'a mano', sirve para ensayar mentalmente experiencias potenciales que posteriormente, a raíz de un encuentro sexual real, podrán por ello vivirse más satisfactoriamente y con mayor seguridad en sí mismo/a. Fisiológicamente son un potente recurso de retroalimentación entre la mente y el cerebro, resultando a veces fruto de las descargas hormonales de éste, y otras veces recogiendo estímulos externos, recreándolos y vertiéndolos al cerebro para suscitar tales hormonas. Con ello se le transmite al individuo la sensación de que es tiempo para el sexo, aunque sea para la autosatisfacción: y es que ésta es la actividad más frecuentemente acompañada por fantasías eróticas ... ...leer más erotismo, excitación, fantasía sexual, identidad sexual, juegos eróticos, libido, masturbación 367 visitas - 10/10 puntos - 3 opiniones añadir comentario - Artículos
Alex proponía en nuestra sección En Caliente, el tema del Travestismo pues comentaba que a él le gustaba y sabía de hombres a los que les gusta vestirse de mujer para tener sexo con otro hombre.
TRAVESTISMO ¿HACIA LA NORMALIDAD?
Travestismo y transexualismo son conceptos sobre los que existe todavía hoy mucha confusión. Es uno de los muchos ejemplos que pueden llevarle a uno a poner en entredicho los criterios sobre los que se asienta la supuesta ciencia de la Sexología, así como una parte de la Psiquiatría. Y es que estos conceptos, travestismo y transexualismo, reciben abundante tratamiento en esta última disciplina médica, la que trata los desórdenes mentales. Según el Manual de Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) ambos se encontrarían dentro de la categoría 'Trastornos sexuales y de la identidad sexual', posicionando al primero en la subcategoría de parafilias (también conocidas como desviaciones o perversiones), y asociando al segundo con frecuentes casos de psicopatías. Casi nada. Desde perspectivas psicoanalíticas, la confusión no se aclara precisamente: las interpretaciones del fenómeno se centran mucho en el pene, en base a su nivel de exhibición, aceptación u odio, los simbolismos de castración que este fenómeno al parecer lleva muy implícitos, y se menciona de nuevo la posibilidad de un delirio psicótico en los transexuales.
“El mayor y más potente órgano sexual no está entre las piernas de hombres y mujeres, sino detrás de las orejas”, ha dicho John Money, neuroendocrinólogo de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore (EE. UU.).
Indudablemente, penes y clítoris quedarían sumidos en un soporífero letargo de no ser porque, de vez en cuando, son agitados por estímulos hormonales y mensajes eléctricos elaborados en el sistema nervioso central. Por ejemplo, una descarga de feniletilamina cerebral puede llevar a la lujuria, mientras que la secreción de oxitocina refuerza los lazos emocionales que propician la monogamia; y el orgasmo se puede resumir en una secuencia de sacudidas electrizantes. No se equivoca Irwin Goldstein, urólogo de la Universidad de Boston, al afirmar que “el cerebro es el órgano sexual más importante”.