(PD).- "Padre de cinco niños y desesperado busca ayuda porque se está transformando en mujer". Terry Wright, un cantante de sesenta años, empezó perdiendo el bello y la barba. Desde ese momento su piel se ha ido suavizando y le han crecido pechos. Los análisis de sangre demuestran un incremento incesante de las hormonas femeninas ...
Qué es eso el deseo sexual. Un enfoque culturalista.
El deseo sexual consciente es un mecanismo psicobiológico que precede a la excitación sexual, de tal modo que ambos nos impulsan a tener relaciones sexuales con otra u otras personas, relaciones que han sido diseñadas por la evolución para reproducirnos y perpetuar la especie. Deseo y excitación son procesos fisiológicamente independientes, que no tienen por qué ir siempre concadenados, pero sí en el caso de nuestra definición. Precisamente como fenómeno fisiológico, no ha sido tan estudiado como la excitación, pero se puede decir que está muy determinado por la hormona testosterona, presente en ambos sexos, así como por factores cerebrales-cognitivos y ambientales. Tiene mucho que ver con la libido de la Teoría Psicoanalítica, también llamada energía, pulsión o impulso sexual, pero no está claro que sea un verdadero instinto biológico de primer orden, pues no es indispensable para la supervivencia de un individuo, aunque pudiera serlo para ...
Lo que pasa es que yo hace tres meses tuve un bebé, y yo me cuido con pastillas que son especiales para que no se corte la leche, pero hace como tres semanas que ya no le doy de amantar y como cuatro veces se me ha olvidado tomarme la pastilla y me la tomo al otro dia, y hace una semana tuve relaciones con mi pololo y tengo miedo de volver a estar embarazada. ¿Que posibilidad existe de estarlo ?
La práctica de la lactancia reduce bastante el riesgo de un nuevo embarazo, pero no lo elimina del todo. Es posible dejar de tener leche por factores como estrés, sobrecarga emocional, enfermedad, pezón umbilicado, etc. Quizá por eso has ...
Los seres humanos nos desarrollamos a partir de la unión de dos diminutas células: el óvulo y el espermatozoide.
Los óvulos maduros miden 0,135 milímetros de diámetro, tan grande como el pequeño punto que cierra esta frase. El espermatozoide es aún más microscópico, se considera que en cada eyaculación puede haber de 120 a 600 millones de ellos. Es increíble que el resultado de la unión de tan pequeñitas células sea un posible ser humano, seres con capacidades extraordinarias dentro de los seres vivos de nuestro planeta. Individuos con inteligencia que podrán construir o destruir el mundo de los ya nacidos.
¿Cómo es que se lleva a cabo la fecundación?
Para que ocurra la fecundación es necesario que el espermatozoide sea depositado en la vagina en un momento próximo a la ovulación, cuando el óvulo maduro es liberado del ovario (aproximadamente catorce días antes de la menstruación). El espermatozoide conserva su poder de penetrar al óvulo por espacio de veinticuatro a cuarenta y ocho horas, aunque algunas nuevas investigaciones consideran que este periodo cada vez es más amplio como consecuencia de la alimentación actual ...
El envejecimiento no influye en una posible pérdida del deseo sexual, éste puede estar presente de hecho hasta el momento de la muerte. Hay estudios que incluso apuntan a que la libido, en algunos casos, aumenta a lo largo de la vida. Si ocurre esta pérdida, se debe más a cambios psicológicos, creencias o estereotipos erróneos.
“El mayor y más potente órgano sexual no está entre las piernas de hombres y mujeres, sino detrás de las orejas”, ha dicho John Money, neuroendocrinólogo de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore (EE. UU.).
Indudablemente, penes y clítoris quedarían sumidos en un soporífero letargo de no ser porque, de vez en cuando, son agitados por estímulos hormonales y mensajes eléctricos elaborados en el sistema nervioso central. Por ejemplo, una descarga de feniletilamina cerebral puede llevar a la lujuria, mientras que la secreción de oxitocina refuerza los lazos emocionales que propician la monogamia; y el orgasmo se puede resumir en una secuencia de sacudidas electrizantes. No se equivoca Irwin Goldstein, urólogo de la Universidad de Boston, al afirmar que “el cerebro es el órgano sexual más importante”.
Se practica poco sexo. Ésta es la conclusión a la que llegan muchos estudios científicos sobre los hábitos sexuales de las personas. Hasta el punto de que, en la jerga científica, el tener una “alta frecuencia orgásmica” es el mantener relaciones sexuales dos veces a la semana. Sin embargo, la misma ciencia nos demuestra que una vida sexual activa nos hace más felices. Quizá vaya siendo hora de ir más a menudo a la farmacia por condones en vez de ir por los analgésicos.
Tomemos por ejemplo los beneficios del sexo sobre la salud física. Para empezar, hacer el amor tres veces por semana permite quemar hasta 7.500 calorías por año, el equivalente a una carrera de cien kilómetros. Además, el sexo balancea el equilibrio entre el colesterol bueno y el malo, reduce el exceso de colesterol en el cuerpo y estimula la testosterona la cual, a su vez, fortifica huesos y músculos además de aumentar el deseo sexual.
Pero eso no es todo. También reduce los problemas de próstata, limita el estrés y reduce las posibilidades de morir de una crisis cardiaca. Es decir, las relaciones sexuales regulares nos hacen más fuertes y, por lo tanto, más capaces y motivados a tener más.
Todo ello tiene su correspondiente explicación científica y, en este caso, casi todo está relacionado con la hormona DHEA. Esta hormona se libera justo antes del orgasmo y está demostrado que fortalece nuestro sistema inmunitario, detiene el desarrollo de tumores, estimula el crecimiento óseo, reduce las enfermedades cardíacas y hasta puede servir como antidepresivo. En otras palabras: esta hormona y su correspondiente vida sexual activa permiten aumentar la esperanza de vida.