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Expandiendo el potencial sexual
Una vez experimentada, saboreada y comprendidas las fases de la excitación y el orgasmo mediante la masturbación, todavía pueden presentarse dificultades al emprender la relación sexual con la pareja. La confianza, una buena comunicación, una cierta habilidad, un buen conocimiento de la sexualidad femenina y la curiosidad e interés por parte de la pareja serán básicos, mucho más importantes que la mera habilidad técnica. Una vez conseguido el clímax mediante la masturbación, está claro que no se padece incapacidad orgásmica. El paso siguiente puede ser enseñar y guiar a la pareja en cómo masturbar a la mujer, cómo estimularla adecuadamente para lograr una excitación adecuada y un orgasmo, y aquí es importante que ella comprenda que el hombre no nace enseñado en esto, ni posee el don de la telepatía, por lo que ella deberá esforzarse en ser expresiva, indicar el ritmo y guiarle manos, dedos, labios y lengua cuando sea necesario. El hecho de compartir la forma de autoestimularse (lo que también será bueno que haga el hombre con la mujer), en definitiva el aumento de implicación de la pareja en el proceso de exploración y estimulación del cuerpo y las zonas erógenas femeninas, favorecerán en adelante las posibilidades de experimentar uno o más orgasmos en otras prácticas como la penetración, o bien ayudará a que la pareja la masturbe cuando la mujer no ha tenido su orgasmo en el coito. En el mismo marco de la convivencia en una relación de pareja, la masturbación solitaria se convierte a veces en fuente de ideas equivocadas y malentendidos: la creencia de que solamente se masturban las personas desesperadas o frustradas por no tener relaciones sexuales sanas es errónea, por lo que ni este hecho constituye una infidelidad, ni hay que verlo necesariamente como el desahogo sexual que la pareja no puede ofrecer; se sabe que a veces cuanto más placer se siente en pareja, más tendencia puede haber a practicar el sexo en solitario, ya que una abundancia de placer y de sentimientos amorosos provocan aún más ganas de obtener nueva excitación; por otro lado, no siempre hay plena coincidencia en los niveles de impulso sexual entre los miembros de la pareja, o no siempre se dan las deseadas expectativas respecto a la intimidad física; siempre pueden haber, pues, buenas razones personales para seguir manteniendo esta práctica, y si existiera una inhibición de carácter sexual puede que sea propia y que no esté relacionada de forma directa con las atenciones sexuales de la pareja. Beneficios de la masturbación femenina
Ya se han comentado algunos: esencialmente, un mejor conocimiento del propio cuerpo y del grado de sensibilidad erótica de sus diversas partes, lo que redunda en unas relaciones sexuales más satisfactorias y una mayor facilidad para lograr uno o varios orgasmos. Hay otros beneficios más concretos, como el desahogo de tensiones sexuales acumuladas, nerviosas o de ansiedad, el mantenimiento de una pulsión sexual alta o equilibrada, alivio del síndrome premenstrual y de los dolores menstruales, funciona como somnífero natural, evita enfermedades de transmisión sexual, evita embarazos indeseados, estimula el sistema inmunológico, libera hormonas que influyen en el estado de ánimo, fortalece la musculatura pélvica, etc. Aprender a masturbarse antes o durante la adolescencia tiene cierta importancia para las mujeres, entre otras razones porque así dirigen de forma más constructiva su impulso sexual en desarrollo, porque aumentan la conciencia y el sentido de control de su cuerpo cambiante, porque será menos probable que sean coaccionadas a buscar una pareja sexual antes del pleno desarrollo emocional y físico, y porque así se adquiere el hábito antes de que las consignas represoras de la educación o de la moral social penetren en su psique, provocando inhibiciones, sentimientos de culpa o pecaminosos.
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