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D.- Ejercicios de Focalización Sensorial y ejercicios Kegel.
Los momentos de 'parada' son una ocasión para ejercitar las técnicas denominadas de Focalización Sensorial, mejor con la ayuda de la pareja. Son lo más efectivo en una buena terapia para tratar la eyaculación precoz. Esencialmente se trata de tomar conciencia de las diversas fases e intensidades del placer/sensaciones a lo largo del proceso erección/excitación, desde la baja excitación progresivamente hasta la preeyaculación; hay que identificar y categorizar cada una de estas fases, si es preciso incluso plasmándolo sobre un papel y poniéndoles nombres que ayuden a su aislamiento e identificación. Hay que aprender luego a percibir muy bien las sensaciones de ese concreto punto preeyaculatorio anterior al de no-retorno, que es posible reconocer, y aprender luego a controlarlo, deteniéndose (tanteando también por cuánto tiempo) y percibiendo cómo desciende la excitación, para luego reemprender la estimulación (método de parada/arranque), y así varias veces. Esto se puede experimentar quizá con mayor eficacia durante la masturbación, pero puede hacerse también 'sobre la marcha', en varias sesiones, durante la relación sexual. Si con la pareja no acaba de funcionar, es mejor centrarse en la masturbación, usando lubricante y no olvidando estimular el glande. Aunque el éxito sea parcial, un leve progreso significará que uno habrá entendido el proceso del reflejo eyaculatorio y la posibilidad de su control, siendo el éxito total sólo cuestión de tiempo y práctica. Habrá que seguir complementándolo con la mencionada 'parada/arranque', que significa detener todo estímulo y movimiento estando muy cerca del punto preeyaculatorio de 'no retorno', si es necesario aplicando presión con los dedos en la base del pene, o inclinando éste con relativa fuerza hacia abajo (fuera de la vagina), esperando unos segundos a que descienda la excitación, para volver de nuevo con los estímulos, así varias veces. A algunos hombres les funciona otra técnica para 'detener' o evitar llegar al punto sin retorno, que consiste en simular que se emprende la micción, ello parece que ayuda a inhibir una parte del sistema nervioso que regula la eyaculación. Son también de utilidad los ejercicios de Kegel o de contracción del músculo pubococcígeo (se puede hallar información sobre ellos en los buscadores de Internet), pero irán mejor si se practican siguiendo a la vez alguno de los consejos anteriores, con sesiones de 10 a 25 contracciones hasta completar unas 100 por día. E.- La importancia de los hábitos adquiridos en la masturbación. La forma en que uno se masturba, desde la pubertad, puede dejar su huella en la forma en que se desarrolla la respuesta sexual durante un proceso de coito con eyaculación. Si desde la adolescencia uno se ha masturbado siguiendo la pauta de la rapidez, de la culpa, del temor a ser descubierto, de conseguir una sensación sexual suficiente sin repartir la excitación a otros niveles del cuerpo, sin variar el ritmo y la forma de estimular los genitales, sin apreciar el placer ni demorarse en la percepción de todas las sensaciones o sentimientos agradables, todo esto puede con el tiempo convertirse en un reflejo condicionado, que va a seguir pautando el ritmo de excitación y el tiempo de eyaculación en ocasión de cualquier encuentro sexual con otra persona. Nunca es tarde para variar creativamente estos hábitos masturbatorios 'viciados'.
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