|
He estado tres años sin mantener relaciones sexuales (tengo 35 años). Hasta entonces no había tenido problemas. Durante este tiempo sin relaciones, me he masturbado con asiduidad, varias veces por semana, a menudo con material por.no audiovisual. El problema es que, aunque puedo estar masturbándome una hora o más, debo estar parando muy a menudo, para no eyacular. Si me masturbo con movimientos muy rápidos y sin parar, no aguanto más de un minuto antes de la eyaculación. Esto mismo, si lo hago sin usar por.no, puede alargarse hasta dos minutos como mucho. Me parece muy poco tiempo de cara a la penetración con una mujer, y tengo mis dudas sobre qué pasará cuando vuelva a tener relaciones sexuales. ¿Me he convertido en un eyaculador precoz? Pregunta enviada por Alfredo
No te has convertido en eyaculador precoz. Además uno no se “convierte” en eso, si acaso diríamos que lo puede llegar a padecer. No te cuelgues etiquetas tan rotundas. Tu problema es que te observas demasiado, más quizá algo de ansiedad por la etapa de tu vida que atraviesas (y que tal vez te ha llevado a prescindir temporalmente de cualquier relación sexual). Todo lo que describes es normal, pienso que no haces bien al calificarlo como problema: pararse a menudo para detener la eyaculación, durante una masturbación de más de una hora, es normal; que los movimientos rápidos aceleran la eyaculación, es normal; que un estímulo adicional, como el por.no, también la acelere, es normal. Y será normal que, después de tres años sin relaciones sexuales, quizá en tu primera o tus primeras nuevas experiencias te cueste controlarte. El aprendizaje del autocontrol del reflejo eyaculatorio, así como el aguante, o el descenso del exceso de sensibilidad peneana, se adquieren sobre todo mediante la misma práctica sexual. De modo que deberás reaprenderlo. No seas tan exigente contigo mismo antes de tiempo, date permiso para no querer ser tan perfecto y verás como volverás a ser el mismo de antes, una vez reiniciadas las relaciones sexuales con una posible futura pareja. Una nueva relación afectiva podría también aportarte más tranquilidad interior.
|