|
Mi pareja y yo estamos juntos hace dos años y medio, tengo una hija de 6 años que él quiere muchísimo tal como su hija. Nuestra relación está un poco deteriorada por problemas y discusiones constantes, respecto al dinero etc., y de un tiempo para acá nuestra vida sexual ha aminorado muchísimo, a veces pasan 2 o tres veces por semana y el no se acerca a mí, siento que si le gusto pero no tenemos el mismo apetito sexual, yo quiero hacerlo y el siempre tiene sueño. Que puedo hacer? Ayuda por favor.
Miraos el artículo de esta misma web sobre el Deseo Sexual y su Pérdida, en especial los capítulos sobre causas personales-circunstanciales, causas conyugales, y líneas de soluciones.
Es importante que halléis la forma de comunicaros abiertamente -sin reproches y sin personalizar- y sacar a la luz los verdaderos problemas de fondo, enfocando las posibles soluciones que puedan tener y comprometiéndoos ambos con ellas. Su necesidad de sueño puede hablar de un exceso de estrés. Si es por un problema o conflicto personal, como el trabajo o el dinero, o un problema de estado de ánimo, como una depresión, hay que dejar de lado por un tiempo las expectativas de sexo y centrarse en resolver el problema, hablándolo de forma constructiva y buscando la ayuda que sea necesaria.
Preguntaos en qué creéis que se basa realmente vuestra relación, si esta visión es compartida o no, y si pensáis que habría que potenciar algún valor, como la amistad o la confianza. Alejad el punto de mira de la esfera sexual, y preguntaos por ejemplo si os valoráis lo suficiente el uno al otro en las otras esferas de la vida (capacidad profesional, capacidad intelectual, etc.), y si lo expresáis adecuadamente de vez en cuando. Si le haces algún reproche referido a su aparente falta de interés sexual, deja de hacerlos inmediatamente e intenta remedarlo, por ejemplo reconociendo que tú también debes tener tu parte de responsabilidad -es un tema muy sensible que puede causar un daño persistente en su masculinidad-. Las discusiones fuertes o expresiones de ira habituales pueden dejar también una huella muy negativa y difícil de reparar, de modo que hay que cortarlas de raíz como sea, siendo preferible siempre salir de la casa y darse un paseo, no importa quién las empiece, esto es una actitud más inteligente que quedarse ahí y aguantar el chaparrón.
Pueden decirse más cosas, pero como he dicho te remito al artículo mencionado.
Aún una observación, relacionada con la dedicación intensa que dices le presta a tu hijo: pregúntale qué es lo que más admira de ti. Si por casualidad menciona algo así como el hecho de que seas madre, esto significa que puede haber creado una proyección en tu persona y que, de hecho, ahora te esté viendo más como una madre que como una compañera o amante. Esto implica, muy probablemente, un episodio traumático o mal superado en el entorno familiar -quizá con un fuerte sentimiento de injusticia, mezclado con rabia-, como una separación de los padres, la muerte de uno de ellos, una historia de abandono, o incluso de abuso -ya sea psicológico o físico-. Si sospechas algo en esta línea, intenta sugerirle que busque ayuda en una terapia psicológica individual. Para otro tipo de causas, y especialmente si no lográis una comunicación sosegada, abierta y confiada, no descartéis el acudir juntos a una terapia de pareja.
|