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LLevo 9 meses de relación con mi novio y el me desea cuando no estoy con el, pero cuando estoy con el ya no me desea, eso nos ha traido varios problemas a pesar que nos amamos mucho. Que pasará?

Te pediría que ampliases tu pregunta con más detalles: en qué notas esa falta de deseo, qué expresa él cuando surge el problema, si hay reproches por parte de alguien, o un problema o complejo personal. Así, sin más datos, en principio habría que descartar un problema físico, o una dificultad, complejo, inseguridad o inhibición particulares. Una conversación relajada y confiada ayudaría. Luego miraría la educación o valores que ha recibido en su entorno social y familiar desde pequeño, por si existen prejuicios o ideas distorsionadas alrededor de la sexualidad o de las mujeres en general, también mediante el diálogo. Luego indagaría en sus experiencias recientes, por ejemplo si viene de una relación anterior con una ruptura traumática que le haya hecho instalarse (o afianzarse) en la desconfianza o el miedo al compromiso o a no ser correspondido. Con todo esto quizá podría trazarme un poco un perfil de su personalidad, y ver si por ejemplo se juntan y entran en conflicto un fuerte enamoramiento, el miedo al compromiso y la avidez de novedades, retos o sensaciones. Finalmente te haría a ti prácticamente las mismas preguntas, así como si, ya en el transurso de la relación sexual, se da o deja de darse algo que os echa para atrás, o alguien experimenta un cambio de actitud, por ejemplo sintiendo que hay cosas que no se pueden hacer, cediendo demasiado la iniciativa, o pensando que la pareja hará una valoración moral equivocada de la propia desinhibición sexual.
Los prejuicios, ideas equivocadas o la doble moral están muy presentes aún hoy día. Por ejemplo, a algunos hombres les echa para atrás tanto una pareja demasiado desinhibida como una demasiado inhibida; dependiendo de la expectativa que hayan puesto, no pueden concebir hacer 'ciertas cosas' con la mujer que potencialmente puede llegar a ser la madre de sus hijos. En principio, pues, todo puede girar en torno a una cuestión psicológica, reflejo a su vez de factores sociológicos: no hay una relación verdadera con la otra persona, sino con la idea de esa persona, idea que puede ser súmamente particular, con lo cual nunca se la acaba de ver del todo, y por eso en la interacción real va a surgir irremediablemente el desencanto o algunos temores. Muchos problemas de falta de deseo tienen este trasfondo: se confunde el verdadero deseo con una idea de deseo, es decir, que la persona ha interiorizado previamente qué es lo que debe desear y de qué forma, traicionando de ese modo su propia autoconfianza y la fluidez y espontaneidad en la expresión de sus propios instintos.
Sin más detalles, repito, la respuesta es necesariamente genérica. Una solución básica pasa porque ambas personas dejen de poner el foco por un tiempo en las relaciones sexuales, especialmente en la penetración, y se concentren en conocerse mejor, y es que puede haber mucho que desbrozar a nivel de mentalidades. De nuevo, hablar o aprender a comunicarse, hasta que se instale un nivel de plena confianza y ausencia de tabúes, será la mejor terapia.
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