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Soy un hombre de 50 años activo sexualmente con mi esposa (de 49 años), pero en los últimos 5 años ella ha venido presentando poco a poco una disminución del deseo sexual, a tal grado que nuestras relaciones sexuales han bajado a razón de una ves cada 15 días. Yo si siento deseos de tener sexo mas a menudo, la busco sexualmente y ella me rechaza, argumentando que no siente deseos. Cuando tenemos relaciones siempre trato de complacerla lo mayormente posible, hasta que ella llegue al orgasmo (como siempre lo he hecho en 30 años de estar juntos) pero como lo indico aquí, ella ha perdido poco a poco el deseo, hemos intentado nuevas técnicas, posiciones etc. pero ella, nada que ver.
¿Debo yo sacrificar mis deseos sexuales, y abstenerme de disfrutar el sexo con ella? Soy un hombre de mi hogar, no tengo amantes y no deseo tenerlas, no me gusta masturbarme, pero siento necesidad de relaciones sexuales, que puedo hacer ¿darme una ducha y dormir cuando sienta deseos? Consulta enviada por Angelo
Vuestro problema puede tener demasiadas connotaciones, por lo que, sintiéndome profesional, creo que lo más sensato es aconsejaros la ayuda de un buen terapeuta sexual. Si dáis ese paso, deberíais hacerlo los dos juntos. Son muchos años de relación de pareja. Eso significa que ciertos hábitos, actitudes, formas de expresarse, etc. incómodos para la otra persona, y que al principio parecían no tener importancia, pueden haber ido tomándola a lo largo de tanto tiempo, de forma imperceptible para uno mismo. Dada la aparente gran estabilidad conseguida en esta relación, paradójicamente incluso unos buenos niveles de comunicación pueden ser insuficientes para hacer aflorar esos sentimientos ocultos, precisamente porque se supone que el camino recorrido ya es demasiado largo como para plantearse coger una bifurcación antes descartada, o al menos ese es el sentimiento que a menudo se tiene. También hay otro factor en liza, y es la posible preocupación de ella ante el tema de la menopausia, que es posible esté mostrando ya sus plenos signos en su cuerpo, por otro lado solventables en su mayoría gracias a la ciencia médica, pero que en el plano psicológico pueden afectar a veces muy negativamente, dependiendo del carácter o la mentalidad de cada mujer, sobre la forma de seguir viviendo la propia sexualidad. A parte de mi primer consejo, será muy bueno que rompáis las máximas rutinas posibles, dentro de vuestra estabilidad emocional, y ello empieza por tomarse unas vacaciones, o planificar un fin de semana distinto, o sorprender a la pareja con un hábito o vivencia nuevo y alejado en lo posible del marco del hogar doméstico, hábito o vivencia que debería además ser compartible si ella lo siente atractivo.
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