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Tengo un problema bastante severo en mi relación, y es debido a los "picos" de mi libido. Paso por etapas completamente asexuales y luego periodos en los que estoy constantemente con ganas de sexo y que nada me sacia. Se que durante el ciclo mensual entre períodos, la líbido varía. Lo que a mi me preocupa es que estas situaciones no se dan con una periocidad que pueda achacarlo a las hormonas. El único nexo común que he descubierto es la imposibilidad de mantener relaciones en una ocasion que yo lo desee.
Consulta enviada por Belén Si a ti te parece que tus altibajos no son normales, habría que hacer algunas indagaciones. Para empezar, que el ginecólogo, un endocrinólogo o tu médico de cabecera te hiciesen un examen, al menos respecto a los niveles de hormonas, que podrían estar algo desajustados independientemente de tus ciclos ovulatorios; en especial habría que comprobar tus niveles y normal capacidad de producción de testosterona, así como revisar posibles problemas en los ovarios o las glándulas suprarrenales, y en el eje hipotálamo/hipófisis (coméntaselo al médico). Luego habría que buscar otros síndromes asociados. Típicamente esto puede provocarlo la ansiedad, cuya causa habría que buscar también, o bien el estar pasando por una época emocionalmente alterada. Tal vez tienes conductas que refuercen la idea de que sufres ansiedad, como cambios de humor, comer en exceso, cansancio, dolor de cabeza, dolor de estómago, etc. De forma menos probable, pero habría que investigar también a un nivel psicológico, por ejemplo un conflicto con la educación sexual recibida, o con las creencias o sistema de valores personales. Si todo está normal, sugiero que evites 'desear tener deseo sexual', y dejes algo más tranquilo a tu sistema mente/cuerpo, por llamarlo de algún modo. Quiero decir que no es posible desencadenar el deseo sexual sólo por desearlo, sino que más bien surge cuando el entorno, o algunas de las actividades diarias, tienen un adecuado componente sugerente, sensual o incluso erótico. Todo ello va quedando impresionando en la psique, de modo que en algún otro momento del día, o de otro día, surge espontáneamente y con mayor probabilidad el impulso de buscar una actividad o intercambio erótico.
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